“PLANEA 2018–2022: Avances, logros, resultados y retos”
Propósito del Webinar
Presentar y documentar la experiencia de las DDRISS sobre la implementación operativa del PLANEA 2018 – 2022 en los departamentos priorizados; identificar lecciones aprendidas, brechas y condiciones necesarias para la implementación efectiva del nuevo PLANEA 2026-2032; y acordar compromisos y acciones conjuntas basadas en evidencia local (Kawok y Salas Situacionales).
Marco de Referencia
El Plan Nacional de Prevención de Embarazos en Niñas y Adolescentes, representa la consolidación de un proceso acumulado de políticas públicas y aprendizajes institucionales que se ha venido construyendo desde ediciones previas.
El PLANEA, en su tercera edición, busca corregir, profundizar y escalar intervenciones efectivas. Propone una respuesta interinstitucional y multisectorial para reducir los embarazos en niñas y adolescentes. Esta continuidad permite incorporar evidencia generada en los periodos 2013–2017 y 2018–2022. La hipótesis de acción presupone que se han considerado las intervenciones que tuvieron mayor impacto, y ajusta las metas, indicadores y modelos de implementación a realidades territoriales diversas. Además, este plan se sustenta en un enfoque de derechos humanos y reconoce a las niñas y adolescentes como titulares plenas de derechos, lo que obliga a priorizar la autonomía, la equidad de género y la pertinencia cultural en todas las acciones.
PLANEA busca institucionalizar la coordinación intersectorial, fortaleciendo la Mesa Técnica del GEDS[1], mejorar la articulación entre niveles de gobierno y sociedad civil, y garantizar mecanismos de monitoreo y financiamiento sostenibles; su valor estratégico radica en transformar lecciones aprendidas en compromisos operativos y en políticas que perduren más allá de ciclos políticos, con énfasis en la participación juvenil y la protección frente a la violencia sexual y las uniones tempranas.
Según la Evaluación realizada GEDS, algunos resultados clave obtenidos durante la vigencia del PLANEA 2018 – 2022 se presentan a continuación:
Reducción de embarazos en adolescentes, se logró una reducción de 1.36 puntos porcentuales en la proporción de embarazos en adolescentes entre 2018 y 2022; aunque la meta era 5 puntos, el descenso se considera un avance relevante.
Atención a nacimientos en menores de 15 años, el objetivo de llegar a “0 nacimientos” en niñas menores de 15 años no se alcanzó; el informe de la “Mesa Temática Plan Nacional De Prevención De Embarazos En Adolescentes Planea 2018-2022” recomienda hacer un análisis interinstitucional específico para este grupo etario, debido a que los resultados no han sido los esperados.
Con relación a este hallazgo, el Observatorio en Salud Sexual y Reproductiva (OSAR) reporta que entre 2018 y 2022, Guatemala registró miles de nacimientos en niñas de 10–14 años, alcanzando alrededor de 12,519; los recuentos anuales más citados por OSAR y otras fuentes son: 2018–2019 alrededor de 2,000 casos por año para este grupo etario, un pico en 2020, y luego descenso en 2021–2022. Para el cotejo oficial, OSAR compila datos del MSPAS/RENAP/INE.
OSAR y otras fuentes establecen que en promedio el número de nacimientos en la vigencia del PLANEA 2018 A 2022 fue de aproximadamente de 2,000 nacimientos por año, pero el incremento marcado en 2020 alcanzó 4,535 nacimientos de madres entre 10 y 14 años[2], provocados por la pandemia y por la interrupción de los servicios de salud, lo que correlaciona con la distribución territorial y étnica; en que los registros establecen que una porción significativa de estos nacimientos fueron en los departamentos de Huehuetenango, Alta Verapaz y Quiché.
Descenso en la tasa específica de fecundidad (15 –19 años), la tasa específica mostró una disminución en el periodo (vigencia del plan), reflejando una tendencia a la baja en fecundidad adolescente.